viernes, 5 de junio de 2020

NBA 2019/2020. Parte II (posiblemente)

Imagino que también os estará pasando a vos: cualquier cosa que sucediese antes de marzo de 2020, hoy nos parece sacada del mundo de los sueños; de una niebla espesa. Así recuerdo el comienzo de la NBA 2019/2020, allá por el mes de octubre. De una temporada que se prometía histórica pero que nadie sospechaba que lo sería hasta este punto: en el lejano otoño 'solamente' esperábamos ver la competición más reñida e incierta de los últimos años, y finalmente hemos vivido un hecho insólito, una suspensión sin precedentes, una cosa 'mu rara'. De acuerdo que la NBA y el deporte en general pasaron a un plano muy, muy secundario cuando se desató la pandemia de marras, pero ahora que se anuncia la posible reanudación de la mejor liga de baloncesto del planeta, yo no tengo más remedio que darle vueltas a la cuestión. Creo que podemos permitirnos el lujo de hablar de otras cosas que no sean el bicho; aunque sea por salud mental, nos lo merecemos. Bastante hemos sufrido.

En primer lugar, y tal y como pudimos comprobar cuando se suspendió, la NBA es la viva imagen de la seriedad. Que sí, que algún 'pero' tendrá, pero carezco de los conocimientos suficientes para encontrárselo. Desde este lado del océano me parece una empresa seria y rigurosa, que inspira confianza. En cuanto se localizó el primer positivo por Coronavirus, la NBA bajó la persiana sin miramientos, y no le importó tener que hacerlo en una instalación llena con 20 mil personas en la grada, con las cervezas y las palomitas recién servidas, con la maquinaria de aquel histórico Jazz-Thunder ya en marcha y con los jugadores dispuestos al salto inicial. De ese modo se nos dio una imagen que impresiona, una imagen icónica que bien se puede insertar en el relato de lo que la humanidad ha vivido en estos meses, para la posteridad: entrenadores chocando el codo, hablando con los árbitros y decidiendo que no se jugaba.

A la NBA tampoco le importó entonces la ignorancia eterna, inconmensurable de Trump ni la inoperancia de su Gobierno, que en aquellos días, a diferencia del Gobierno de España, todavía estaba a verlas venir. En nuestro baloncesto patrio hubo quien protestó esa semana por el hecho de tener que jugar a puerta cerrada, y estoy seguro de que ninguna competición, ni la ACB ni nadie, se hubiera planteado cerrar el chiringuito si el Gobierno no lo hubiera ordenado por la fuerza. Aquí, en la tierra de los caparras, de los 'capitanes a posteriori', eso no habría sucedido; pero la NBA no es así, la NBA cerró a pesar de los muchos millones de dólares pasan por sus manos, y a pesar de que el Gobierno de su país pensaba que el Coronavirus era una mamarrachada.

La competición quedó congelada a falta de entre 15 y 19 partidos para alcanzar los 82 de temporada regular. En cuanto a lo que a mí más interesaba, Cavs estaba abonado a la última plaza del Este y Raps seguía la estela de Bucks, siempre discretos los de Nurse, siempre picando piedra y trabajando como equipo, ya sin Kawhi, sin hacer ruido y sin gozar de los focos y de los elogios que los medios y expertos españoles ponen tradicionalmente en otros equipos. El mejor balance era el de Milwaukee con 53-12 (he dicho bien, 'balance', porque 'récord' ahora mismo sólo hay uno: el 73-9 de los Warriors de 2016, que parece imbatible)-. Todavía en el Este, Pacers tomaba algo de impulso y 'pillaba' a 76ers, a los que igualaba en victorias. Mientras, en el Oeste los Lakers lideraban la clasificación y también tenían, junto a los Thunder, la mejor racha de la liga en los últimos diez encuentros: 8-2. La siguiente racha más positiva en el Oeste era el 7-3 de los Clippers y, ojo, también de los Kings, que estaban ya a tan sólo 4 victorias de la octava plaza de Grizzlies, equipo un poco de capa caída. El resto, ni fú ni fa, especialmente los Warriors, cerrando la clasificación.

En una entrevista a Sergio Scariolo en Colgados del Aro, hablando de la posible vuelta de la liga, el entrenador ayudante de Raptors dijo que el formato estaba aún por decidir, pero que era muy probable que la NBA intentase dar opciones a los equipos que, antes de suspenderla, se encontraban en la pista de despegue hacia los playoffs, especialmente a los Pelicans de Zion Williamson. Al final, esas intenciones de la NBA se han visto confirmadas, y de todas las opciones de regreso, que podrían abarcar desde ir directos al playoff con los 8 mejores clasificados de cada conferencia hasta intentar terminar la liga regular con los 30 equipos, se ha quedado en la opción intermedia de poner en juego a 22 equipos, disputar 8 partidos más de 'liga regular' y, en caso de que entre el 9º y el 8º clasificado haya menos de 4 victorias de diferencia, dar opción al peor clasificado de robar el puesto de playoff ganando dos partidos seguidos al 8º. En cuanto el 8º gane un partido al 9º, mantiene su plaza.

Ésta es quizá la medida más chula e interesante de esta fórmula excepcional de resolución para la temporada 2019/2020, que, quizá, podría mantenerse en el futuro. Lo normal será que el 8º logre mantener su billete para playoffs, pero sirve para añadir sal al último tramo de la liga regular y puede ser una motivación extra para los equipos implicados, tanto para aquellos que vinieran remando desde atrás como para los que hubieran ido cayendo poco a poco desde lo alto de la clasificación hasta esa tierra de nadie. Muy interesante, ojalá se repita el año que viene.

Por otro lado, el número de 22 equipos no se reparte igual entre las dos conferencias, aunque sí el de los 8 primeros clasificados de cada una de ellas al momento de suspender la liga. Los otros seis equipos son los que presentan mejor balance, sean del Este o del Oeste, y por eso irán a este formato cinco equipos del Oeste y solamente los Wizards por parte del Este, por los pelos (tiene el peor balance de esos seis equipos 'añadidos'). Lo bueno de esto es que a los Suns de Ricky, antepenúltimos de su conferencia, todavía les queda algo que decir. Es muy, muy difícil que entren en playoffs (están a seis victorias), pero disputarán esta mini-liga.

Por lo demás, el resto de detalles vienen recogidos en la comunicación oficial de la liga y no tienen más misterio: sede única en Disney de Orlando (el acuerdo con el parque no está aún cerrado, según entiendo yo), controles, seguridad en la salud (aunque no se menciona, se supone que de dar alguien positivo, darían por concluida la competición), y aunque se especulaba con un formato de playoffs más reducido, se mantienen las cuatro eliminatorias al mejor de 7 partidos. En el peor (más bien, en el mejor) de los casos, un 7º partido de la final (así, en singular, no 'finales') se disputaría el 12 de octubre, día muy hispánico. También se señalan las fechas para el sorteo del draft y el día de dicho draft.

Para acabar este texto, un par de cosicas más: por un lado, una reflexión que me ha surgido esta mañana, nada más leer el comunicado de la NBA, y es que los dos equipos que han jugado cuatro finales seguidas, algo inédito hasta la fecha, y que nos han regalado quizá los mejores momentos de baloncesto de este siglo, sobre todo aquella final de 2016, no van a estar en Orlando. Ni Cavaliers ni Warriors, ya despojados del oropel y del champán, volverán a jugar en esta temporada. Los de San Francisco, para tranquilidad de sus aficionados, tienen la seguridad de que sus armas van a ser veladas por los Splash Brothers, y que el año que viene volverán a dar batalla (no sabemos hasta qué punto, pero serán aspirantes seguro); sin embargo, Cavs... Cavs ve alejarse su momento de gloria pasado y no vislumbra en el horizonte el que está por venir.

Por otro lado, me llama la atención la velocidad con la que esperan comenzar la temporada 2020/2021: el 1 de diciembre. Se habló de empezar el día de Navidad, pero quizá la presencia de los Juegos Olímpicos en el verano del 21 les ha hecho aligerar; o eso o se cubren las espaldas por si, al final, todo este intento se queda frustrado, bien porque alguien da un positivo, bien porque finalmente no se llega ni a jugar. Porque esa es otra: la NBA afirma en su comunicado que el acuerdo que han hecho público este viernes es el primer paso de otros muchos que tienen que dar, y que las conversaciones con expertos en salud y con la asociación de jugadores no han concluido. Yo sólo espero que al final se lleve a cabo, porque la NBA no se va a arriesgar y, si se juega, eso querrá decir que todo va a mejor. Todo, no sólo el baloncesto.

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